Con San Isidro, sembrados de Esperanza…

En primer lugar, desde Manos Unidas parroquial queremos agradecer a la Hermandad de S. Isidro, la oportunidad que nos da  de participar en este programa y de colaborar con nosotros un año más.

Cada año Manos Unidas propone un lema distinto para la Campaña contra el Hambre, y el de 2016 tiene por título: “Plántale cara al hambre: SIEMBRA.” En esta ocasión  nuestro lema tiene mucho que ver con los fines y la identidad de San Isidro. Con este slogan se nos propone que reflexionemos en torno a una forma de combatir el hambre, que existe en aquellos países y zonas planetarias más empobrecidas, como es a través de la agricultura. Se pretende generar un estilo de vida basado no en la limosna, que pude generar que otras personas vivan de la espiral de la dependencia permanente y ello les impida desarrollarse y ser autónomos; sino que puedan aprender y poner en práctica técnicas de cultivo que resulten idóneas para el crecimiento y desarrollo de la economía. Pudiendo así mejorar su producción, alejándose de modelos de subsistencia habituales de sembrar para sobrevivir. Se trata de sembrar  para generar cultivos sostenibles que resulten rentables en el tiempo y puedan mejorar sus economías y en consecuencia su calidad de vida…

En nuestro desarrollado Occidente, donde prolifera cada vez más la conciencia de lo necesaria que es una nutrición adecuada -somos cada vez más las personas que hacemos dietas-, somos muy conscientes  que para que haya hábitos saludables de alimentación hace falta una alimentación equilibrada, variada, rica en diferentes nutrientes. Sin embargo, existen dietas muy pobres que no son suficientes ni en cantidad ni en calidad, por constar de una escasa variedad de alimentos. Lo que trae como consecuencia los problemas de desnutrición infantil, el problema del hambre, con sus consiguientes enfermedades e incluso la mortalidad de la población, como ya sabemos. No es un tema nuevo, pero si es conveniente que nos lo recordemos a nosotros mismos, pues la alimentación es fuente de desigualdad, y esta campaña nos propone el reto de colaborar en que la producción agrícola de las zonas más pobres del planeta puedan llegar a obtener un mejor desarrollo por medio de sus cultivos.

S. Isidro que era hombre que trabajaba la tierra diariamente, entendía bien del tema que estamos hablando; pero además es santo y por su santidad nos habla de la necesidad de ayudarnos unos a otros, lo más básico del mandamiento del amor. La desigualdad se hace palpable en este asunto del que hablamos, pues unos tenemos mucho y en exceso para alimentarnos y otros muchos no tienen ni lo imprescindible… Es importante sembrar semillas que crezcan y germinen para poder alimentarnos, pero cuán importante es también que por nuestras obras seamos sembradores de humanidad, de crecimiento sostenible, de vida digna para el futuro, es decir, de esperanza en otras vidas… Se podría decir según el dicho popular: “que somos lo que comemos”… ¿Pero y los que no tienen para comer? ¿Qué es de ellos? Con lo que sembremos en generosidad, estas personas podrán aspirar también a tener un futuro, a prolongar su existencia  más allá de una media de vida en torno a los 40 o 45 años  que viven la mayoría  de estas poblaciones…

Sembremos con generosidad para que otros puedan cosechar futuro, ilusión y esperanza… Es importante que Manos Unidas nos lo recuerde a todos en esta ocasión que celebramos S. Isidro, pero más importante es que cada uno siembre en conciencia son sus obras. Gracias de nuevo.             

                                                                                                                                 Manos Unidas

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